Te voy a contar una historia Camilo es una historia que ya conoces pero me lleva la reflexión de lo siguiente...
Un niño de 10 años ve a sus padres como algo puro algo sin maldad como un ente súper claro entonces un niño de 10 años ama a su madre ama a su padre ve a su padre y a su madre como su salvación como su refugio como algo en lo que puede confiar plenamente, mi propio hijo efectivamente este me ama me adora soy su amor, el amor de su vida el amor más puro que pueda ver entre una madre y un hijo.
Como yo puedo tan siquiera pensar en que toca perdonar y seguir con mi vida liberada del odio y resentimiento solo porque debo dejar ir, la traición de mi amor de niña , mi confianza de niña y solo porque aquel se dejó llevar por el más oscuro deseo que ni siquiera su sentido de moral pudo detener.
No puedo perdonar y seguir, no lo odio es cierto pero tampoco lo amo ni nada parecido. Es un constante mirar hacia delante y nunca atrás , si nos refugiamos en el pasado eso no se tiene de ser feliz por lo cual siempre miro adelante pero sin olvidar el pasado eso es vivir.